Por primera ocasión en la historia de los mundiales, la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) ha tomado parte en programa que permite que un evento de tal magnitud no impacte el medio ambiente en el que se desarrolla.
Desde el año 2002, la iniciativa Green Goal trabaja en conjunto con el máximo rector del balompié mundial y el Comité Organizador de la Copa del Mundo (la Federación Alemana de Futbol), en un proyecto que permitirá que Alemania 2006 sea punta de lanza en cuanto a la reducción de los contaminantes y el bajo consumo de energía alrededor y dentro de los estadios de futbol.
Con dicho proyecto, se espera la compensación de unas 100 mil toneladas de residuos energéticos, aunque los resultados se publicarán en un reporte hasta el otoño. “Green Goal es la primer gran anotación de la FIFA en el Mundial de Alemania 2006″, comentó Joseph Blatter en uno de los comunicados que dan un panorama de lo que será este programa, en el que se han invertido poco más de 1.5 millones de dólares, de los cuales 600 mil fueron aportados por la DFA, 500 mil por la FIFA y el resto por algunos de los patrocinadores de la justa.
“Sabemos que las nuevas tecnologías en la modernización de los estadios pueden ir de la mano con la ecología. Lo que tratamos de lograr con este programa es la reducción de contaminantes”, explicó Hartmut Stahl, encargado de la iniciativa Green Goal del Instituto Ecológico.
BERLIN (Reuters) - Los jefes de policía de Alemania y Polonia temen que hinchas violentos de Europa del este y el oeste se enfrenten el mes próximo durante el desarrollo del Mundial de fútbol.
Tadeusz Pawlaczyk, un comandante de policía de la ciudad polaca de Szczecin, cerca de la frontera con Alemania, dijo que la fuerza está advertida de contactos entre hinchas problemáticos alemanes y polacos, y sospecha que el objetivo sería organizar enfrentamientos para probar cuál de los bandos es más fuerte.
“La gran incógnita para nosotros es lo que pueda venir de los países del este,” expresó Heinz Theus, director de la policía de la ciudad alemana de Leipzig.
“Es muy probable que haya quienes provoquen enfrentamientos (…) Los europeos del este quieren medirse con los del oeste,” explicó a Reuters.
Una reyerta de este tipo tuvo lugar en noviembre en un bosque ubicado en el lado germano de la frontera, donde alrededor de 45 alemanes se enfrentaron con más de 50 polacos que llegaron en autobuses al lugar.
“Sabemos de qué personas se trata, pero no sabemos cuáles son sus planes (…) Ellos se comunicaron por internet y están organizando encuentros. Hacemos lo posible por prevenir (enfrentamientos). Pero no puedo asegurar que no ocurrirán,” señaló aludiendo a los supuestos enfrentamientos que se están planeando.
Pawlaczyk aclaró en una conferencia sobre la seguridad en el Mundial en Berlín que las autoridades polacas tienen la situación bajo control y que vigilarán de cerca a todos los simpatizantes que viajen durante el torneo, que comienza el 9 de junio y dura un mes.
“Sabemos quiénes son los seudo-simpatizantes (…) Los potenciales hinchas violentos están bajo control,” subrayó, aunque reconoció que la policía no tiene poder para prohibir que estas personas viajen a Alemania a menos que hayan cometido un delito.
“ALTO RIESGO”
Heinz Theus, admitió que en su ciudad, Leipzig, continúa la preocupación por el vandalismo y el crimen organizado.
Las selecciones de Serbia y Montenegro y Holanda, que se enfrentarán en Leipzig el 11 de junio, son consideradas por la policía como dos equipos de ‘alto riesgo’ en cuanto a simpatizantes conflictivos.
Las autoridades también se preocupan por el encuentro entre Angola e Irán, que también se disputará en Leipzig el 21 de Junio, pero por motivos diferentes.
Extremistas de derecha anunciaron planes para realizar manifestaciones en apoyo a la actitud del presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, de negar el holocausto nazi y de su pedido para ‘borrar del mapa’ a Israel.
La iniciativa necesita la aprobación de las autoridades. Theus advirtió que de llevarse a cabo esto sería una clara provocación para los grupos de izquierda.
“Donde hay derecha, hay izquierda. Nuestro trabajo es mantenerlos alejados,” concluyó.
