Paraguay - Colombia 5 - 0
Estadio: José Encarnación ‘Pachencho’ Romero
Asistencia: 34.500 espectadores
Arbitro: Jorge Larrionda (URU). Asistentes: Jorge Rial (URU) y Ednilson Corona (BRA)
Goles: Paraguay: Santa Cruz (30, 46, 80), Cabañas (85, 88)
Alineaciones:
Paraguay: Justo Villar - Darío Verón, Julio César Cáceres, Paulo da Silva - Carlos Bonet, Edgar Barreto, Cristian Riveros, Claudio Morel - Jonathan Santana (Enrique Vera, 79) - Roque Santa Cruz (Dante López, 84) y Oscar Cardozo (Salvador Cabañas, 70). DT: Gerardo Martino.
Colombia: Miguel Calero - Gerardo Vallejo, Iván Córdoba, Mario Yepes, Javier Arizala (Vladimir Marín, 63) - Alvaro Domínguez (Macnelly Torres, 56), John Viáfara, Fabián Vargas - David Ferreira - Hugo Rodallega (Luis Gabriel Rey, 76) y Edixon Perea. DT: Jorge Luis Pinto.
Argentina 4-1 Estados Unidos
Estádio: José Encarnación ‘Pachencho’ Romero
Público: 34.500 espectadores
Árbitro: Carlos Chandía (CHI). Assistentes: Rodrigo González (CHI) e Luis Avila (PER)
Goles: Argentina: Crespo (11, 64), Aimar (78), Tévez (85) / Estados Unidos: Johnson (9, penal)
Cartones amarillos: Argentina: Milito (58) / Estados Unidos: Bornstein (73)
Argentina: Roberto Abbondanzieri - Javier Zanetti, Roberto Ayala, Gabriel Milito, Gabriel Heinze - Juan Verón (Fernando Gago, 86), Javier Mascherano, Esteban Cambiasso (Pablo Aimar, 58) - Juan Román Riquelme - Lionel Messi (Carlos Tévez, 79) e Hernán Crespo. T: Alfio Basile.
Estados Unidos: Kasey Keller - Jonathan Bornstein, Marvell Wynne, Jay Demerit, Jimmy Conrad - Ben Olsen (Eddie Gaven, 62), Justin Mapp, Benny Feilhaber, Ricardo Clark (Kyle Beckerman, 79) - Taylor Twellman (Hérculez Gómez, 69) e Eddie Johnson. T: Bob Bradley.
La vanguardista ciudad surcada por el Meno servirá de escenario a una reunión que también deberá pronunciarse sobre el infame desempeño de algunos colegiados en este certamen.
Hasta el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, consideró que algunos árbitros convocados merecían una tarjeta amarilla como amonestación por sus torpezas.
El comentario del suizo sobrevino tras el choque entre Portugal y Holanda, durante el cual el ruso Valentin Ivanov mostró la friolera de 20 tarjetas, cuatro de ellas roja, nuevo record.
Si Ivanov fue exageradamente riguroso, su colega inglés Graham Poll resultó el colmo de la distracción -por no decir estupidez- al mostrarle tres tarjetas amarillas al croata Josip Simunic.
Tampoco escapa de la polémica el español Luis Medina Cantalejo, que le regaló a Italia un penal de último minuto que eliminó al batallador equipo australiano en octavos de final.
Incluso el alemán Markus Merk, encargado de arbitrar la final de la pasada Eurocopa, concedió a Ghana un penal inexistente, que a la postre sacó de la contienda a Estados Unidos.
Los colegiados europeos son los más criticados por sus decisiones excesivas en momentos cruciales del partido, que han deslucido el Mundial y ridiculizado la reforma arbitral hecho por la FIFA.
Las escandalosas decisiones arbitrales del pasado Mundial, que favorecieron sospechosamente a los anfitriones Sudcorea y Japón, motivaron una selección más cuidadosa de los silbantes aquí.
Los aficionados, que siempre esperan que los futbolistas sean los protagonistas del partido, vieron con beneplácito el rigor y la inflexibilidad mostrado por la FIFA en dicha selección.
Sin embargo, los amantes del fútbol comenzaron a desengañarse no más comenzar la Copa Alemania 2006, gracias al desempeño aquí de varios “imparciales”.
Este Mundial rompió el record de cartulinas mostradas: 24 rojas y 297 amarillas, una cifra desproporcionada.
Muchos consideran que como mismo la FIFA instauró las tarjetas para controlar la violencia, debe hacer algo ahora para evitar su uso desmedido.
Y el problema empeor con una pregunta crucial: ¿quién pitará el partido final?
Hace cuatro años la respuesta era sencilla: Pierluigi Collina, cuyo retiro duele ahora más que nunca, pues nadie ha logrado acercarse siquiera a su prestigio y calidad.
El eslovaco Lubos Michel y el brasileño Carlos Simon -si la canarinha perece en el camino- aparecen como los principales candidatos para dirigir el partido del próximo 9 de julio, en Berlín.
La Unión de Fútbol de Rusia (UFR) salió hoy en defensa de la labor del colegiado ruso Valentín Ivanov, quien ayer mostró 16 cartulinas amarillas y cuatro rojas en el partido que disputaron Holanda y Portugal.
“La FIFA misma exige que los árbitros luchen con mano dura contra las violaciones de las reglas del juego, por lo que la actuación de Ivanov fue lógica: todas las tarjetas que enseñó fueron merecidas”, dijo a la agencia Interfax el portavoz de la UFR, Andréi Malosólov.
En el Mundial de Alemania “sobran errores arbitrales” y, por tanto, “es ridículo criticar al colegiado ruso”, recalcó el portavoz.
“Los futbolistas de Portugal y Holanda empezaron a jugar sucio desde el mismo comienzo del partido y a medida que avanzaba el encuentro la situación en el campo se hacía más grave”, señaló Malosólov.
Admitió que en el comportamiento de los futbolistas “probablemente no sólo influyó la importancia del partido, sino también el calor insoportable que hacía” en Nuremberg.
“Es nuestro deber respaldar a Ivanov”, resumió el portavoz de la UFR, quien agregó que es un árbitro “altamente cualificado” y que prueba ello es que el Holanda-Portugal no fue el primer partido que pitó en este Mundial.
Las declaraciones del portavoz de la Federación rusa se produjeron en respuesta a las del presidente de la FIFA, Josep Blatter, quien acusó a Ivanov de no haber estado “a la altura del partido” entre Holanda y Portugal, y admitió que el arbitraje en ese encuentro “mereció tarjeta amarilla”.
Ivanov impidió “lo que hubiera sido un excelente espectáculo de fútbol”, según el presidente de la FIFA.
Para Blatter, el colegiado ruso “no entró en el espíritu del juego” y “con sus intervenciones poco justificadas no estuvo a la altura de los jugadores”.
Ivanov igualó el récord de tarjetas amarillas mostradas en un partido de campeonato del mundo, que tenía desde el Mundial de Corea y Japón el español Antonio Jesús López Nieto, pero batió el de tarjetas rojas.
Aún no están claras las medidas que la FIFA tomará contra el árbitro inglés Graham Poll, que el pasado jueves en el partido entre Croacia y Australia (2-2) amonestó con tres tarjetas amarillas a un mismo jugador, y aplaza al próximo miércoles para dar una solución y decidir qué árbitros se quedan en Alemania después de la segunda ronda.
Las críticas por su actuación pedían que el veterano árbitro de la Premier League regresase a su casa. El error cometido por el británico podría forzar la repetición de un encuentro decisivo en el Grupo F si ambos equipos presentan una queja por el resultado.
El director de comunicaciones de la FIFA, Markus Siegler, realizó una declaración oficial en la que recalcó “la decepción del experimentado árbitro inglés, que cometió su primer error en sus 26 años de carrera”.
Continuando con la declaración, Siegler destacó que la “comisión de árbitros de la FIFA reconoce también este error y el hecho que ninguno de los componentes del equipo arbitral presente en el estadio se diera cuenta de ello”.
El presidente de la Comisión de Arbitros de la FIFA, Angel María Villar, describió a Poll como “un extraordinario árbitro y un gran deportista” y añadió que con “su personalidad y por su inmenso amor por el fútbol superará esta situación”.
En dicha declaración, la FIFA confirmó que “el árbitro explicó que apuntó la segunda tarjeta amarilla contra del jugador Simunic como amonestación contra del jugador australiano con la camiseta número 3, Craig Moore, y luego no se dio cuenta de su equivocación”.
El presidente de la FIFA Sepp Blatter dijo que era “inexcusable” que un oficial, que tienen un sistema de comunicación, no fuesen capaces de alertar a Poll de su error.
Anteriormente algún partido de clasificación para la Copa del Mundo tuvo que ser repetido debido a un error arbitral, pero hasta ahora nunca ocurrió en la fase final.
John O Neill, secretario general de la federación australiana de fútbol, reconoció que habrían reclamado el encuentro si Croacia hubiese ganado y seguido adelante a expensas de Australia.
La Federación Italiana de Futbol ha completado su investigación del escándalo que conmueve al país y entregado el informe a un magistrado que debe decidir si existen méritos para juzgar a uno o varios equipos.
El investigador en jefe Francesco Saverio Borrelli, ex fiscal anticorrupción en Milán, interrogó a directivos, jugadores y árbitros desde que salió a la luz el escándalo hace un mes.
Fiscales en Nápoles y otras ciudades también están investigando por separado.
“El mundo del futbol no está enfermo en sus raíces sino en ciertas ramas y puede curarse”, dijo ayer Borrelli.
El magistrado del fuero deportivo, Stefano Palazzi, podría dar a conocer su fallo a fines de la semana.
El escándalo estalló ante denuncias de arreglo de partidos, apuestas ilegales y manipulación de la designación de árbitros.
Borrelli dijo que su informe de 190 páginas se basa en documentos obtenidos por los fiscales napolitanos y sus propios interrogatorios.
El investigador no divulgó detalles de su informe, pero según conjeturas de la prensa italiana, ha tomado una actitud intransigente contra Juventus, el club turinés en el centro del escándalo, y contra por lo menos dos clubes más. También están implicados Lazio, Fiorentina y Milan.
Juventus, ganador de los últimos dos campeonatos de la Serie “A”, podría ser sancionado con el descenso a segunda división. El club nombró recientemente un nuevo directorio después de la renuncia del anterior y del gerente general Luciano Moggi, una figura central en el escándalo.
La FIFA ha pedido a los 21 tríos arbitrales que dirigirán el Mundial que presten especial atención a los codazos cuando se dispute un balón por alto, una indicación que se añade a las de endurecer las sanciones por pérdidas de tiempo o por simular caídas. Joseph Blatter, presidente de la FIFA, calificó los codazos de los futbolistas como “un nuevo diablo” del juego.
Sonrisa amplia y ojos negros. Lo encontramos en Monte Carasso, cerca de Bellinzona, donde el joven árbitro firma balones de fútbol y distribuye saludos. Popular, Massimo Busacca mantiene los pies en la tierra, consciente del desafío que le espera.
¿Cómo se está preparando usted para el Mundial?
Massimo Busacca: Mi preparación no ha cambiado en nada, porque ya antes debí trabajar muy duro y seriamente, para poder ser seleccionado. Por ello continuo mi preparación física y mental como hasta ahora.
El Mundial es una cita prestigiosa, donde se requiere prestar atención a todos los detalles, cuidar de aspectos mínimos, incluidos los elementos colaterales del partido.
¿Qué representa para usted el Mundial? ¿No teme a la presión?
M.B.: Estos campeonatos son manifestaciones deportivas muy importantes a nivel futbolístico, por lo que no sería honesto decir que no estoy emocionado. Esta participación en el mundial es motivo de orgullo.
La emoción es por tanto natural. Pero, por experiencia, sé que debe ser controlada porque si se llega a la cancha con un fuerte componente emotivo, se corre el riesgo de cometer errores.
Para mí es importante mantener la calma y la lucidez, aunque sé que cuando esté en el terreno para mi primer partido como árbitro en el Mundial, sentiré un poco el palpitar de mi corazón.
¿Qué se siente ser el único árbitro suizo en el Mundial?
M.B.: Me da mucho placer ya que además de ser el único árbitro suizo, también está presente la selección helvética. Lo que significa que el fútbol suizo no sólo existe, sino que también es respetado a nivel internacional.
El hecho de haber sido seleccionado para representar a mi país en este Mundial me llena de gloria y orgullo.
¿Aún hay una verdadera pasión por el fútbol o es sobretodo negocio?
M.B.: En el fútbol existen ambos componentes. Existe un gran negocio, pero en la base hay una gran pasión por el balompié. Se trata de un deporte bellísimo, y el juego más bello del mundo es el más popular. Y por tanto es inevitable que en su entorno se muevan muchos intereses. Hay en este sentido situaciones que dejan perplejo e invitan a la reflexión.
La pasión es bella, pero se requiere de educación y buenos modos también en las gradas. Por ello no a nosotros corresponde luchar en contra de esta tendencia y hacer respetar mayoritariamente la regla.
¿Qué piensa de la ley contra la violencia en los estadios, que un grupo de fanáticos del deporte busca combatir a través de un eventual referéndum?
M.S.: El fútbol necesita de seguidores, de esos apasionados del deporte, jóvenes, familias. Cuando yo participo en un partido es una experiencia distinta cuando el estadio está medio lleno o al tope. Pero la violencia, en la forma que sea, no tiene lugar en los estadios.
¿Qué tan difícil es la tarea de árbitro?
M.B.: Nuestra labor es muy ingrata porque todos esperan un desempeño perfecto del árbitro, porque nadie quiere perder: ni jugadores, ni los dirigentes de la escuadra, ni los seguidores. Debemos prestar mucha atención a nuestro proceder y a las decisiones que debemos tomar.
Y somos seres humanos, y podemos equivocarnos. La presión sobre nuestras espaldas puede ser muy pesada, aunque creo que un árbitro bien preparado sabe de los desafío que le esperan en la cancha.
¿Cuáles son las reglas de oro del comportamiento?
M.B.: Nervios firmes y sangre fría. Un árbitro debe tener una clara inteligencia futbolística y conocer perfectamente las reglas y el juego. Debe además tener una personalidad fuerte y debe saber controlarse, sobre todo, si es provocado.
Pero un buen árbitro debe saber establecer una buena relación y una buena comunicación con los jugadores, para que su desempeño sea comprendido y acogido por todos. Si se llega a la cancha arrogante y con actitudes dictatoriales, se hace muy difícil que sea aceptado y respetado como el director de la competición.
Un buen árbitro debe saber admitir sus propios errores y dirigir cada partido como si fuera el más importante.
¿Además del silbato, cuáles son las otras señales de autoridad de las que dispone?
M.P.: En la cancha el lenguaje corporal tiene una gran relevancia, especialmente en el caso de la falta de un idioma común. Un solo gesto debe hacer entender al jugador que no está haciendo algo justo.
¿Usted ha aprendido algo en la cancha que pueda utilizar para la vida de todos los días?
M.B.: La tarea del árbitro es una prueba vital, porque cuando estamos en la cancha nos confrontamos a situaciones siempre diversas, particulares, en las que estamos llamados a tomar decisiones importantes. Asumir la responsabilidad de nuestras decisiones ayuda en la vida de todos los días. Sólo que en la vida las debilidades y los replanteamientos están permitidos, en el campo no.
¿Cuáles son las exigencias para ser un buen árbitro y cómo se consigue serlo?
M.B.: Sobre todo hay que conocer perfectamente el fútbol, sus reglas y mecanismos y haber una visión lúcida del juego. Haber practicado este deporte como jugador representa sin duda una ayuda y seguro, una ventaja.
La carrera de árbitro puede dar muchas satisfacciones y lanzo en este sentido un llamado a los j’jóvenes. La formación de árbitro es breve, porque en realidad es una profesión que se aprende sobre la cancha, a través de una experiencia práctica. Naturalmente los inspectores siguen los partidos y juzgan la idoneidad de las acciones del árbitro.
¿Cuál es su parecer sobre el nivel del arbitraje en Suiza?
M.B.: Me parece que es bueno, como lo ha sido en el pasado. El hecho de que un representante suizo este en las competiciones internacionales significa que estamos trabajando bien y que nuestro comité nos está guiando correctamente para realizar un arbitraje de alto nivel.
Más allá del fútbol en sí mismo, ¿cuál es su sentir ante todo este entusiasmo alrededor del Mundial?
M.B.: La Copa Mundial del Fútbol es una manifestación en sí misma, que se mueve gracias a una máquina organizativa inmensa y bien experimentada. Y si se piensa que el fútbol es el deporte más popular del mundo, la manía, la fiebre del fútbol es tan sólo un reflejo fiel del interés de la población por esta competición.
Mi participación en este Mundial ha suscitado en la gente una curiosidad singular: me detienen, me preguntan y complace poder destacar el papel del árbitro en un partido. Ciertamente no estamos incluidos en las colecciones de fotografías que se venden para pegar en los álbumes de Mundial, pero nuestra tarea es central.
El ex vicepresidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Giancarlo Abete, reclamó la renuncia de Adriano Galliani al frente de la Liga, en medio del escándalo de corrupción que salpica a ese deporte.
“No me cabe duda de que Galliani es un hombre probo y honesto, pero dada su directa responsabilidad en los manejos del fútbol considero apropiado que renuncia y se aleje, en medio de este contexto”, enfatizó Abete.
El dirigente, que estaba designado para encabezar la delegación italiana en el Mundial de Alemania, indicó que así como Franco Carraro se alejó de la FIGC, Galliani “debe dar un paso al costado”.
La respuesta de Galliani, también vicepresidente de Milan, no se hizo esperar y rechazó de plano la propuesta de Abete.
“No voy a renunciar, no me siento culpable y por eso me quedaré en mi cargo. En este país, el que renuncia es visto como un culpable”, enfatizó Galliani, hombre de confianza de Silvio Berlusconi, ex premier italiano y dueño de Milan.
La Liga Italiana celebrará una asamblea extraordinaria, en la que, según especulaciones de la prensa, varios dirigentes le exigirán la dimisión a Galliani.

Ole Hermann Borgan, uno de los jueces de línea que actuará mañana en la final de la Liga de Campeones entre el Barcelona y el Arsenal,se mostró hoy arrepentido de haber posado con la camiseta del Barcelona para el diario “Drammens Tidende”
El periódico de Drammen, una pequeña villa situada cerca de Oslo, publicó hoy una entrevista con Borgan sobre la final en la que aparece una foto de éste con la camiseta del club blaugrana. “Fue un acto irreflexivo por mi parte, en realidad, una tontería. No debe volver a ocurrir. Independientemente de todo esto, tengo un trabajo que hacer en la final y ninguno de los dos equipos debe dudar de mi imparcialidad”, declaró hoy Borgan a la edición digital del diario.
El linier noruego negó que fuera hincha del Barcelona y aseguró que no volvería a posar en una foto similar. El presidente de los árbitros noruegos, Rune Pedersen, calificó de “poco inteligente” el posado de Borgan, porque podía poner en duda su imparcialidad, pero no quiso revelar si ello podía acarrear una sanción.
Borgan y su compañero Steinar Holvik serán los jueces de línea que acompañen al también noruego Terje Hauge mañana en la final de París.
