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Publicado
el Junio 26, 2006 bajo la seccion Alemania, General, Mundial Alemania 2006.
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Sesenta y un años después de derrotado el régimen nazi, los alemanes expresan con cautela su orgullo nacional, según Paul Nolte, un historiador de la Universidad Libre de Berlín, entrevistado por el diario Passauer Neue Presse.
Banderas a rayas negras, rojas y doradas iluminan las mejillas de los alemanes. También ondean en los autos, y las ancianas las plantan en sus jardineras. Ese tipo de comportamiento sería considerado normal en cualquier país que participe en la Copa Mundial de la FIFA 2006 y que sea sede del torneo. Pero en Alemania crea suspicacias y debates, 61 años después de la derrota de la Segunda Guerra Mundial y de la caída del régimen nazi.
El orgullo nacional todavía es un asunto delicado en este país, al punto que predomina cierta fobia por las grandes celebraciones. Pero, al menos por ahora, esa patología se ha desvanecido, al menos hasta que el 9 de julio concluya el torneo de la Federación Internacional del Fútbol Asociado (FIFA). Con los tres millones de turistas que habrán visitado Alemania al cabo del máximo torneo futbolístico internacional y los miles de millones que estarán pegados a sus televisores en todo el mundo para apreciarlo, este país está disfrutando la atención que concentra.
Medio millón de hinchas se abarrotaron en la noche del 14 de este mes en el centro de Berlín tras el triunfo de Alemania sobre Polonia por 1 a 0, convergiendo en una calle en la que se cortó el tránsito para instalar allí enormes pantallas de televisión y numerosos puestos de venta de cerveza. Los hinchas alemanes, bandera en mano, aclamaban y abrazaban a sus pares de otros países del mundo con cervezas en la mano.
“Nunca vi algo como esto”, dijo a IPS Christian, un fanático alemán de 32 años alzando la voz para hacerse escuchar en medio de los ensordecedores cánticos. “De alguna forma es liberador que la gente pueda agitar la bandera sin culpas”. Pero en este campeonato, el patriotismo ha estado más presente que nunca, sostuvo Nolte, quien dejó de lado las grandes emociones de 1990, cuando Alemania Occidental ganó en Italia la Copa Mundial en medio de la vertiginosa esperanza que despertaba la reunificación.
Pero en este campeonato, el patriotismo ha estado más presente que nunca, sostuvo Nolte, quien dejó de lado las grandes emociones de 1990, cuando Alemania Occidental ganó en Italia la Copa Mundial en medio de la vertiginosa esperanza que despertaba la reunificación. “Hay un nuevo y espontáneo patriotismo sin precedentes en la larga historia de Alemania. La generación que tuvo problemas con todo símbolo nacionalista ya no define la agenda. Eso abre una nueva relación, casi lúdica, con la bandera nacional”, dijo Nolte.
Este “enfoque lúdico” representa el auge de empresas como la fábrica de banderas Dommer, con sede en Stuttgart, que ya vendió 10 veces la cantidad de banderas que en el torneo anterior. La bandera de Alemania “schwarz rot gold” (negra, roja y dorada, en alemán) no tiene ninguna relación con el régimen nazi, que había adoptado la esvástica negra en un círculo blanco sobre un campo rojo.
Pero la culpa heredada de la guerra limitó durante mucho tiempo las demostraciones patrióticas, aun en acontecimientos deportivos. La canciller (jefa de gobierno) de este país, Angela Merkel, quien creció con el nacionalismo fomentado en la Alemania comunista, reconoció que se está produciendo un cambio.
“La gente agita banderas sin tener que justificarse. Hace 15 años las cosas eran diferentes. Nuestra relación con nuestro país se ha vuelto algo lindo, normal y no arrogante”, dijo Merkel al diario Bild am Sonntag. Como es tradicional en Alemania, el nuevo patriotismo desencadenó un renovado estudio de conciencia entre los líderes de opinión de los medios de comunicación.
El orgullo es bueno pero ¿de qué se trata este entusiasmo por lo alemán del que la gente está tan orgullosa? ¿Qué retrato del país debe transmitirse al mundo?