La Federación Italiana de Futbol ha completado su investigación del escándalo que conmueve al país y entregado el informe a un magistrado que debe decidir si existen méritos para juzgar a uno o varios equipos.

El investigador en jefe Francesco Saverio Borrelli, ex fiscal anticorrupción en Milán, interrogó a directivos, jugadores y árbitros desde que salió a la luz el escándalo hace un mes.

Fiscales en Nápoles y otras ciudades también están investigando por separado.

“El mundo del futbol no está enfermo en sus raíces sino en ciertas ramas y puede curarse”, dijo ayer Borrelli.

El magistrado del fuero deportivo, Stefano Palazzi, podría dar a conocer su fallo a fines de la semana.

El escándalo estalló ante denuncias de arreglo de partidos, apuestas ilegales y manipulación de la designación de árbitros.

Borrelli dijo que su informe de 190 páginas se basa en documentos obtenidos por los fiscales napolitanos y sus propios interrogatorios.

El investigador no divulgó detalles de su informe, pero según conjeturas de la prensa italiana, ha tomado una actitud intransigente contra Juventus, el club turinés en el centro del escándalo, y contra por lo menos dos clubes más. También están implicados Lazio, Fiorentina y Milan.

Juventus, ganador de los últimos dos campeonatos de la Serie “A”, podría ser sancionado con el descenso a segunda división. El club nombró recientemente un nuevo directorio después de la renuncia del anterior y del gerente general Luciano Moggi, una figura central en el escándalo.



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